domingo, 19 de julio de 2009

La maestría de la Contemplación

Don Gaspar dejó de hablar y se detuvo. Se recostó contra un pilar del patio y empezó a hablar acerca de la contemplación. Dijo que tuvo orígenes muy humildes y fortuitos. Partió de una observación hecha por los nauallis: que cuando los mescaleros se comportan de maneras no acostumbradas, en una forma sistemática y continua, emanaciones internas que ordinariamente nunca se usan empiezan a resplandecer. Y sus esencias se mueven de una manera lenta, armoniosa, apenas notable.

Estimulados por esta observación, los nuevos nauallis comenzaron a practicar el control sistemático de su conducta. Llamaron a esta práctica el arte de la contemplación. Don Gaspar dijo que, aunque el término era inconveniente, el nombre resultaba apropiado, porque contemplar implicaba un específico tipo de conducta con la gente, un comportamiento que podría clasificarse como clandestino o furtivo.

Armados con esta técnica, los nauallis abordaron lo conocido de una manera sobria y fructífera. Mediante su práctica continua, movieron sus esencias de una forma lenta pero constante.

"En materia de procedimientos, la contemplación es uno de los dos grandes logros de los nuevos nauallis. Ellos son los que decidieron que se le debía enseñar esa técnica a un naualli de hoy en día cuando su esencia se ha movido a bastante profundidad en el lado izquierdo. El motivo de esta decisión es que el naualli tiene que aprender los principios de la contemplación sin el estorbo del inventario humano. Después de todo, el naualli es el líder de un grupo, y para guiar a ese grupo tiene que actuar con tremenda rapidez sin tener primero que cavilar en lo que va a hacer.

"Otros mescaleros pueden aprender la contemplación en la conciencia normal, aunque es aconsejable que lo hagan en el sueño suspendido, no tanto por el valor del sueño suspendido, sino porque le infunde a la contemplación un misterio que realmente no posee; la contemplación es simplemente comportamiento con la gente".

Me dijo que ahora yo podía entender que el movimiento de la esencia era la razón por la cual los nauallis les daban un valor tan alto a los malditos tiranos. Actuar con los malditos tiranos obliga a los nauallis a usar los principios de la contemplación, y al hacerlo, los ayuda a mover sus esencias.

Le pregunté si los antiguos nauallis tenían alguna noción acerca de los principios de la contemplación.

"Contemplar pertenece exclusivamente a los nuevos nauallis. Ellos son los que tuvieron que tratar con la gente. Los otros estaban tan absortos en su sentido del poder que ni siquiera sabían que existía la gente, hasta que la gente les cayó encima y los exterminó. Pero tú ya sabes todo esto".

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